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Libros incunables del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de los Andes 

27/10/2022

Vivian Quintero – Especialista en Sistemas de Información Gerencial

Marcela Ladino Lemus – Bibliotecóloga

El Sistema de Bibliotecas de la Universidad de los Andes, en su colección de “Libros Raros y Manuscritos”, conserva cinco libros incunables, publicados entre los años 1478 y 1494. Catalogados, de esta manera, por ser libros que se hicieron en los albores de la imprenta en Europa. Como lo indica Vallejo, antes de la invención de la imprenta, cada libro era único; así, para que existiera un nuevo ejemplar, alguien debía reproducirlo letra a letra o palabra por palabra: un ejercicio paciente y agotador. Por esto existían copias limitadas de la mayoría de las obras, y la posibilidad de que un libro determinado se extinguiese por completo era una amenaza muy real (2021). 

En 1970, los cinco libros incunables que hacen parte de nuestra colección fueron donados al entonces Rector Francisco Pizano de Brigard. Esto gracias al intelectual Oswaldo Buckle, quien los fue adquiriendo por amor a la lectura y la cultura en su afición por comprar toda clase de libros raros y de colección. De este modo, solo hasta 1975, con la asesoría de Elizabeth Krakauer, se buscó la mejor ubicación y cuidado para conservarlos dentro de nuestro Sistema de Bibliotecas. 

A continuación, te mostraremos algunos datos y características particulares de tres de nuestros libros incunables mejor conservados. Catalogados y registrados en el Gesamtkatalog der Wiegendrucke en Berlín. 

El valor de estos libros es indefinible por su riqueza histórica y cultural. Por consiguiente, para consultar físicamente nuestra colección de “Libros Raros y Manuscritos” es necesaria una autorización previa y estar desarrollando un proyecto de investigación. 

Para ampliar más la información de nuestra colección “Libros Raros y Manuscritos” recomendamos el siguiente libro de la investigadora María Victoria Franco de Jaramillo, 

 

Referencias 

Krakauer, E. (1977). Antifonario, incunables y libros raros colección Oswaldo R. Buckle. Centro Colombo Americano. 

Franco de Jaramillo, M. V. (1981). Cinco incunables en la Biblioteca General de la Universidad de los Andes. [Uniandes]. 

Vallejo, I. (2019). El infinito en un junco; La invención de los libros en el mundo antiguo. Siruela, 2021. 

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La gestión de datos, fase importante en la investigación. 

01/03/2022

Tatiana Boada – Especialista en nuevas tecnologías en educación. 

Jefferson Garcia – Magister en gestión social empresarial. 

Palabras clave: Gestión de datos, plagio, retractación. 

Keywords: Data mangement; plagiarism, Misconduct, retraction 

 

Empecemos respondiendo a la pregunta “¿Qué son los datos de investigación?” 

Existe gran variedad de definiciones sobre los datos de investigación, ya que están relacionados al contexto en el que se hace la pregunta. Por ejemplo:  las fotografías son datos de investigación, así como una tabla donde se recolecta información o, también los propios datos que hacen parte de una matriz. Todos son soportes y materiales obtenidos de una investigación. Por ello, la definición que consideramos más apropiada para este ensayo es la dada por Couto (2017). “Los datos de investigación son todas las evidencias que un investigador necesita para validar sus conclusiones tras una investigación” (p.28).  Esto incluye metadatos, bitácoras, memorias, encuestas, entrevistas, imágenes, videos, audios, etc. 

Según lo anterior, es importante conocer cómo se clasifican estos datos, resaltando que deben ser fiables, accesibles, interoperables y reusables (FAIR). Principalmente, tenemos datos cuantificables, aquellos que se pueden expresar numéricamente, y cualitativos, aquellos que soportan una descripción o que intentan reflejar la calidad y atributos del sujeto u objeto de estudio (Couto, 2017). Asimismo, y como complemento, la National Science Board (2005) clasifica los datos de investigación en las siguientes categorías: 

  • Datos observacionales: son obtenidos a partir de las observaciones realizadas en una investigación en cierto momento, por lo tanto, no pueden volver a ser recolectados y su preservación es crítica. 

  • Datos computacionales: son resultado de ejecutar un modelo o simulación de computación. En este caso, puede no ser necesario preservar los outputs, pero sí los parámetros del modelo (hardware, software, inputs). 

  • Datos experimentales: son obtenidos usualmente a través de mediciones en laboratorios. Si bien las experiencias pueden ser reproducidas en muchos de los casos, su preservación es importante, también, en cuanto a los costos que puede suponer volver a colectarlos o por la dificultad de conseguir, exactamente, las mismas condiciones.  

Igualmente, en el mismo documento, se menciona otra clasificación relacionada a la etapa de procesamiento en que se encuentren: 

  • Datos en bruto: tal y como son producidos o recolectados. 

  • Datos derivados: son aquellos construidos a partir del análisis, procesamiento o sistematización de datos en bruto, pudiendo generarse distintas versiones de datos. 

  • Datos intermedios: colectados en etapas preliminares de la investigación. 

  • Datos finales: el conjunto de datos seleccionados que finalmente se utilizan para validar los resultados. 

Swan y Brown (2008) agregan una clasificación adicional según el objetivo de recolección: 

  • Propósito específico: para un proyecto particular y pueden tener poco de interés fuera de dicho proyecto. 

  • De mediano alcance: pueden proveer información de interés o ser de referencia para una disciplina o grupo de disciplinas. 

  • De amplio interés: pueden constituir una referencia canónica para un gran número de investigadores en el mundo. 

Una vez ya tenemos claro qué son los datos de investigación y su clasificación, debemos centrarnos en la creación del “Plan de Gestión de Datos” (PGD). En el cual se especifican cuáles son las políticas que acobijan la investigación, por ejemplo, los requisitos de un ente financiador o los requisitos de la revista en que se piensa publicar la investigación. 

Estos son algunos de los elementos que debe incluir un PGD: 

  • Características de los datos de investigación almacenables 

  • Recopilación de los datos 

  • Almacenamiento y copias de seguridad  

  • Selección y preservación 

  • Asignación de responsabilidad y recursos para su sostenibilidad. 

Se puede utilizar una herramienta como DMP Tool o el Data Management Planning Tool y, a través de una serie de preguntas, facilitar la construcción del PGD. 

Cuando ya está definido el PGD, podemos garantizar que nuestros datos cumplan los requisitos FAIR y, así, dependiendo el repositorio donde se almacenen, otros investigadores podrán consultar y reutilizar estos datos. Por ende, estos deberán ser citados y referenciados respectivamente   a través del DOI, Handle o  URL fija. 

Ejemplo de cómo citar y referenciar datos de investigación en APA 7th: 

Cita entre paréntesis: (Remesar et al., 2015) 

Cita narrativa: Remesar et al. (2015) 

Referencia 

Remesar, X., Antelo, A., Lliviana, C., Albá, E., Berdié, L., Agelini, S., … Alemany, M. (2015). Influence of hyperlipidic diet on the composition of the non-mebrane lipid 6 pool of red blood cells of male and famale rats Versión de 22 de junio de 2015 [Dataset]. Dipósit digital de documents de la UAB. https://hdl.handle.net/2445/66010 

Autor (es): Remesar Betlloch, X., Antelo, A., Lliviana, C., Albá, E., Berdié, L., Agelini, S., … Alemany, M. 

Año de publicación: (2015). 

Título: Influence of hyperlipidic diet on the composition of the non-mebrane lipid 6 pool of red blood cells of male and famale rats. 

Tipo de recurso: [Dataset]  

Número o fecha de la versión de los datos citados: Versión de 22 de junio de 2015.  

Repositorio donde están almacenados los datos: Dipósit digital de documents de la UAB.  

Identificador único o enlace permanente: https://hdl.handle.net/2445/66010 

Es de resaltar la importancia para los autores evitar la manipulación de datos, la cual es considerada como una mala conducta en la investigación científica y definida por Lam (2018) como el proceso de “falsificación, fabricación o plagio al proponer, realizar o revisar investigaciones o reportar los resultados de los estudios”. De ahí, la importancia en que los investigadores realicen un correcto PGD, que sirva como herramienta de apoyo y soporte a su investigación en caso de ser acusados de manipulación de datos de investigación y dejarse llevar por la presión de publicar y conseguir un reconocimiento-(lo que ha empujado a muchos investigadores a gestionar de manera ilícita sus datos de investigación), sin tener en cuenta que, en el momento de ser descubiertos, dicho acto impactará de manera negativa  su reputación como científicos y autores académicos. 

Un ejemplo de este tipo de conducta fue el de la investigadora Haruko Obokata y la publicación de su estudio de células madre, quien, poco tiempo después de publicar su artículo en el que aseguraba haber descubierto una forma novedosa y sencilla de obtener células madre, fue criticada y evaluada por la veracidad de su propia investigación, siendo, finalmente, encontrada culpable de mala conducta científica (Cyranoski, 2014). Por lo que dos de sus artículos fueron retractados de la revista Nature por mala conducta, es decir, que cometió algún tipo de fraude intencional (Campos y Ruano, 2019) y posiblemente fue la manipulación de datos de investigación, porque fue imposible replicar los experimentos de la investigación y, además, se descubrieron imágenes duplicadas y alteradas. Lo anterior perjudicó su credibilidad en la comunidad científica, perdió la rigurosidad metodológica de un investigador y su prestigio como profesional. 

Imagen tomada de: https://bit.ly/350NuLU 

 

En conclusión, los beneficios de salvaguardar la información son muchos. podemos resaltar que la correcta gestión de los datos de investigación permite, en gran medida, evitar el mal uso de los datos, proteger y soportar la autoría de su trabajo y sobre todo, preservar y garantizar el acceso a los datos de investigación en tiempos futuros. Para esto, pues, es de vital importancia crear un Plan de Gestión de Datos y coordinar un proceso que permita mantener los archivos con los datos de investigación correctamente almacenados, identificados y preservados para que puedan ser de fácil acceso. 

Por último, recomendamos usar el repositorio institucional Séneca como herramienta para almacenar y compartir sus datos de investigación de una forma segura y confiable, proporcionando acceso libre a los ciudadanos y realizando un gran aporte a la ciencia abierta. 

Si desea ampliar información sobre el uso y gestión de datos de investigación, no dude en acercarse al Sistema de Bibliotecas o escribirnos por redes sociales. 

 

Referencias:

Angelozzi, S. (2020). La gestión de datos de investigación en abierto: introducción al rol emergente paralas bibliotecas universitarias y científicas argentinas. Memoria Académica. 9 (2),e091. http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.11737/pr.11737.pdf 

Campos, I. y Ruano, A. (2019). Misconduct as the main cause for retraction. A descriptive study of retracted publications and their authors. Gaceta Sanitaria. 33 (4). 356 – 360. https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2018.01.009 

Couto Corrêa, F. (2017). Gestión de datos de investigación. Universitat Oberta de Catalunya. https://www-digitaliapublishing-com.ezproxy.uniandes.edu.co/a/47348 

Cyranoski, D. (2014) Papers on ‘stress-induced’ stem cells are retracted. Nature. News.  https://doi-org.ezproxy.uniandes.edu.co/10.1038/nature.2014.15501 

Lam Díaz, R. (2018). Mala conducta científica en la publicación. Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia, 34(1). Recuperado de http://www.revhematologia.sld.cu/index.php/hih/article/view/546/776 

National Science Board. (2005). Long-lived digital data collection: enabling research and education in the 21st century.Arlington: NSF. https://www.nsf.gov/pubs/2005/nsb0540/nsb0540.pdf 

Swan, A. y Brown, S. (2008). To share or not to share: publication and quality assurance of research data outputs. Areport commissioned by the Research Information Network. London.  https://eprints.soton.ac.uk/266742/1/Published_report_-_main_-_final.pdf 

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Lectura digital en tiempos de pandemia

«El verbo leer no soporta el imperativo».

Daniel Pennac

02/11/2021

Marcela Ladino Lemus – Bibliotecóloga

Yesit Bravo Diaz – Bibliotecólogo

Palabras clave: Libro electrónico, lectores, pandemia, bibliotecas, librerías.

Keywords: E-book, readers, pandemic, library.

 

A finales del 2019 el mundo presenció una de las noticias que cambiaría nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos. Con un confinamiento absoluto, debimos refugiarnos en nuestras casas y evitar en lo posible actividades grupales y al aire libre. Por esta razón, actividades de lectura cobraron mayor valor. Los libros y la lectura fueron el refugio para atravesar fronteras y el escenario propicio para el desarrollo y uso de tecnologías de la información. Sin embargo, la lectura en estos formatos no es algo reciente, como lo afirma Cordón y Jarvio (2015), “el vértigo de una era digital como la actual implica transformaciones en las relaciones sociales, culturales y económicas” (p.138), lo que ha permitido reconfigurar las opciones de acercamiento a la lectura.

Para el caso colombiano, según la encuesta realizada por el Dane (2017), en promedio los colombianos leen 2,7 libros anualmente. En comparación con otros países, es significativamente baja. Se sabe que incentivar el hábito lector es un reto que desde las bibliotecas y las librerías debimos asumir para brindar la posibilidad de espacios de encuentro; tanto así, que, en un momento coyuntural, como lo fue la pandemia, la lectura digital fue la oportunidad para que hubiera acceso a materiales de diversidad textual de forma gratuita, por parte de lectores cautos e incautos.

Esto permitió que el uso de plataformas electrónicas creciera de forma exponencial mediante campañas y estrategias de comunicación que ofrecen servicios a toda la comunidad. Con esto en cuenta, quisimos conocer la opinión de algunos expertos sobre el tema, para que nos contaran cómo ha incidido la pandemia en los hábitos de lectura y qué estrategias han implementado para hacer frente a este gran cambio.

El primer invitado, Juan Pablo Siza, director de la Biblioteca Uniandes, señala que, ahora, la relación con la lectura es una combinación entre el formato digital y análogo. El formato análogo, o papel, es utilizado más en actividades personales; y el digital, sobre todo, para el ámbito laboral. De esta forma, recalca que “es sumamente difícil reemplazar la materialidad de los documentos”. En tanto para María Victoria, coordinadora de Ediciones Uniandes, la lectura digital ha estado relacionada al ámbito laboral y sigue prefiriendo el formato físico frente al digital. Por su parte, Martín, Gestor Cultural del Sistema de Bibliotecas, opta por el formato análogo, considerando la posibilidad de lectura en formato digital, a través de dispositivos especiales para tal fin, como lo son el kindle o la tablet.

Como ya se mencionó, el promedio de lectura es bajo, pero desde la universidad, más específicamente desde el Sistema de Bibliotecas y Ediciones Uniandes, se gestaron diferentes iniciativas. Como nos comparte María Victoria, quien durante pandemia, junto a Ediciones Uniandes, lanzaron el proyecto llamado “En Casa con Ebooks” , cuyo objetivo fue acercar al público a la lectura digital, permitiendo el acceso gratuito, o a un costo significativamente bajo, a publicaciones académicas de la universidad.

“es sumamente difícil reemplazar la materialidad de los documentos”

                                                                                                                                                                                 Juan Pablo Siza

En cuanto a la biblioteca de la universidad, se implementaron espacios para la animación de la lectura a través de clubes familiares, espacios de diálogo, novedades electrónicas y de diversidad textual como películas, revistas de entretenimiento y obras musicales, que favorecen el aprendizaje y el entretenimiento. Asimismo, se habilitaron diferentes canales de comunicación como WhatsApp, Instagram, Facebook, entre otros, con el fin de fidelizar los servicios disponibles que ofrece la biblioteca y de acercar la lectura digital a las personas: usuarios antiguos y nuevos de nuestro sistema bibliotecario.

Como ya se mencionó, desde el Sistema de Bibliotecas, la pandemia también dinamizó espacios creativos y de comunicación que han permitido a los ciudadanos converger en torno la cultura. Entre los que se encuentran la oferta pública y gratuita, que actualmente puede ser consultada de forma virtual y cuenta con acceso a más de 80.000 libros digitales a través de bases de datos como Naxos, Digitalia y Odilo, que pueden ser consultadas aquí.

Asimismo, se desarrollaron actividades de promoción de lectura para todo público, entre las cuales está el club virtual “Otro cuento en la U”, que se realiza los viernes cada 15 días a las 5:00 p.m.; al igual que Tertuliandes, un espacio de diálogo sobre diversos temas de actualidad, todos los miércoles a las 6:00 p.m. Encuentra aquí toda la programación.

Por otra parte, la lectura digital en pandemia fue un punto de cambio tal como lo dicen nuestros expertos “fue la oportunidad de ser más flexibles y de encontrar una herramienta de trabajo”, el reto, como lo menciona Juan Pablo, “radica en la necesidad de crear nuevas formas de lectura digital, en las que la interactividad sea mediadora, para, así, fortalecer el hábito lector y descubrir otras maneras para la creación de comunidades”, tal como lo dice también Piscitelli (citado por Cordón y Jarvio. 2015), “con nuevas metáforas y más coetáneas herramientas epistemológicas, pues aparecen nuevos soportes para leer, pero también nuevos lectores y lecturas en proceso de constante y continua mutación” (p.144), cuyo acompañamiento es primordial para la interacción con los nuevos formatos, pese a la riesgosa idea de transfigurar las posibilidades de relacionarnos con el otro, o, en este caso, con el libro y la lectura...

A modo de conclusión, podemos decir que la pandemia ha sido el espacio propicio para aprender y replantearse retos de cara a las nuevas herramientas digitales. Por lo que a futuro es importante promover entornos de lectura digital, interactivas, que sirvan como acompañamiento en procesos personales y académicos como lo menciona Juan Pablo Siza, y, sin importar el formato en el que se realice el acercamiento al libro, se fortalezcan los hábitos de lectura en los ciudadanos.

Los invitamos a escuchar la entrevista completa con María Victoria González Saavedra, Coordinadora de divulgación Ediciones Uniandes; Juan Pablo Siza, director del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de los Andes; y Martín Villamil Montero, Gestor Cultural del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de los Andes. Por esto, no se queden sin conocer las opiniones y sus recomendados literarios, imperdibles para estos profesionales.

 

Referencias:

Cordón, J. A. y Jarvio, A. O. (2015). ¿Se está transformando la lectura y la escritura en la era digital? Revista Interamericana de Bibliotecología, 38 (2),137-145. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=179038631005 

Departamento Administrativo Nacional de Estadística - Dane (2018). Boletín técnico: encuesta nacional de lectura. https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/enlec/bt-enlec-2017.pdf

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22/07/2021

Tatiana Boada – Bibliotecóloga  

Vivian Quintero – Bibliotecóloga  

Diariamente estamos expuestos a una gran avalancha de información digital, especialmente, entre diferentes redes de comunicación. Un ejemplo claro de esta sobresaturación de información, lo encontramos en las noticias que se han propagado desde la aparición del Covid-19. En estas, conocimos acerca de un virus que llegó sin previo aviso y rompió de manera abrupta nuestra cotidianidad. Esta imprevista llegada no solo presentó a un virus tan poderoso que cambió la forma de actuar globalmente, sino, también, trajo consigo una avalancha de información similar a un sin fin de noticias, reseñas, comentarios, opiniones, especulaciones y anuncios, entre otros, promovidos velozmente a través del mundo digital. En especial desde las redes sociales más importantes y populares. Por esto, está claro que no toda esta información es real y verídica. Hay un espacio muy importante, donde se encuentran, principalmente, las fake news -o noticias falsas-. 

Palabras clave: Noticias falsas, mundo digital, covid-19, desinformación, redes sociales.  

Keywords: Fake news, digital world, covid –19, disinformation, social networks. 

 

La sobresaturación de información se denomina técnicamente como “infodemia”: un término empleado para referirse a la abundancia de información, así como a un virus o a una epidemia informativa y colectiva, en la que se propagan a una velocidad sin precedentes las noticias falsas. Hecho que ha traído consigo pánico, hipótesis irresponsables y desinformación. Por ello, ¿qué hay de cierto en todo lo que nos muestran las redes? 

Antes de compartir contenidos y noticias desde redes sociales u otro tipo de información que consumamos, debemos ser conscientes de la responsabilidad que esto amerita. Es importante tener claro que existe una alta tendencia hacia las llamadas fake news, o las noticias falsas, que no son más que novedades o sucesos de la actualidad, que han sido pensados y redactados con el propósito de manipular causando diferentes emociones al lector. Y, generalmente, para desacreditar, manipular o llamar la atención del público en redes, hechos que pueden ser generados desde cualquier tipo de naturaleza, ya sea una entidad, persona influyente o común. 

Encontramos un claro ejemplo en las famosas y recurrentes noticias de las campañas de vacunación, realizadas diariamente en varios países del mundo y donde millones de personas comparten información como: "yo no me pongo una vacuna de origen ruso", “efecto zombi tras vacuna del Covid-19 por alteración del ADN”, “el covid-19 no existe, es solo un gerontocidio planeado”, entre muchas más.  Titulares que, finalmente, transmiten la idea equivocada como que “vacunarse esta mal”. Pues, este tipo de noticias falsas, afirman que la vacuna fue diseñada como un plan oscuro o una teoría conspirativa del gobierno, poniendo en peligro la salud por los componentes falsos y difamatorios que ponen en riesgo la vida. 

Ministerio de Salud de Colombia [@MinSaludCol]. (26 de marzo de 2020) No es cierto que exista una vacuna o medicamento que cure el coronavirus (COVID-19). ¡No caigas en noticias falsas!. [Tweet]. https://twitter.com/MinSaludCol/status/1243203666884145152 

Según la We are social, en su estudio de 2019, el 52% de la población mundial consulta las redes sociales como principal fuente de información, encontrando que el porcentaje disminuye de acuerdo al rango de edad, como lo podemos evidenciar en la siguiente tabla: 

Fuente: Elaboración propia basada en datos de We are Social (2021).  

Estas cifras nos muestran una tendencia mayor al 50% en el uso de redes sociales en la población adulta sin importar el rango de edad (We Are Social, 2019). Donde el desarrollo de habilidades que permitan identificar una fuente de información fiable y segura juegan un papel fundamental en nuestro interés de estar actualizados con lo que pasa en nuestro alrededor. 

Así mismo, en su estudio de 2021, informa que la red social Facebook sigue siendo la plataforma más usada como medio para mantenerse informado, con un promedio de 19.5 horas por mes (We are social, 2021). Además, “el análisis de BBC Mundo en Facebook, realizado con palabras clave relacionadas con vacunas de covid-19, encontró que el 6,5% de todas las interacciones (me gusta, comentarios, reacciones y compartidos) en posts en español, durante este periodo, correspondían a mensajes desinformativos y antivacunas” (BBC mundo, 2021). 

De esta manera, el estudio nos indica que las noticias que actualmente generan más conflicto, en cuanto al uso de desinformación, son: sobre si la vacuna es segura o necesaria, teorías conspirativas de carácter global, difamatorias y especulativas alrededor del poder y el dinero, esto en torno a las críticas de la gestión política y económica de cada país; así, también, las encontramos desinformando a nombre de dios, la ética y otros temas que ponen en riesgo las libertades individuales y civiles.  

Finalmente, hay que tener claro que no todas las noticias que leemos para mantenernos informados provienen de una fuente confiable. Muchas se difunden rápidamente con el único objetivo de causar emociones. La intención real de la gran mayoría de noticias falsas es desinformar y generar un aumento en las vistas de cierta audiencia específica, obteniendo rentabilidad por difusión, pautas y aumento de seguidores para creadores de contenido. Es más, actualmente, se pueden encontrar en búsquedas de empleo anuncios como: “buscamos redactores para web y blogs”, “redactores de noticias de 1000 palabras”, “redactor por pago según noticias con impacto para el público”, entre muchos otros más... 

Entonces, ¿cómo podemos escapar de la información falsa? 

Básicamente, hay que desconfiar de todo lo que muestran las redes sociales y cadenas de mensajes para evitar la propagación de este tipo rumores. Es por esto que les presentamos algunos consejos para evitar caer en fake news y puedan cuidarse de la “infodemia”.