La tinaja de cristal
Cuando, a principios del siglo IV a.C., un exiliado de Sínope llamado Diógenes llega a Atenas, una gran parte de la concepción antigua de la privacidad está a punto de tambalearse. En lugar de buscar una casa en la que vivir, Diógenes decide vivir en la calle, a la vista de todos sus conciudadanos, durmiendo donde la noche le alcance, sean soportales, templos o tinajas. Desde entonces, Diógenes está expuesto a la mirada de su sociedad, lo que le permite ejercer de maestro ante su público, exponiendo su filosofía de vida directamente en los actos que la conforman.